Partos bajo el agua

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La práctica habitual  de los obstetras, centros de maternidad y de los hospitales en las salas de partos para que las mujeres puedan parir a sus hijos, es la posición denominada LITOTOMÍA, en la cual las parturientas están acostadas de espaldas  con sus muslos y piernas flexionadas y sostenidas por encima de ella e inmovilizadas.

Parto bajo el agua

Parto bajo el agua

La mayoría de los obstetras sostienen que la Litotomía es la posición ideal para quien la atiende y que permite resolver cualquier complicación, efectuar (por rutina) intervenciones obstétricas (monitoreo fetal continuo) y conservar pautas de esterilidad. Es decir, que la “posición” de la madre es un procedimiento médico.

Diversas investigaciones establecen que la “posición acostada” es la peor posición para el trabajo de parto y el parto propiamente dicho. Desde el punto de vista fisiológico  se destacan la reducción de la circulación y oxigenación del bebé, la alteración de la actividad del útero, la dificultad para pujar, la modificación de la salida de la pelvis, compresiones nerviosas sobre las piernas, alteraciones en la necesaria distensión del periné para evitar la episiotomía.

Michel Odent (Oise – 1930) es un médico obstetra francés, y uno de los defensores más notables del parto natural, entendido como aquel parto en el que la intervención externa es la mínima posible. Es autor del primer artículo de literatura médica acerca de la utilización de las piscinas para partos.

Odent, expresa que la situación emocional de la madre embarazada es determinante en el futuro tanto psíquico como físico del individuo, que la criticidad del parto y los momentos posteriores (llegando a señalar las implicaciones en las actitudes violentas de los individuos, la criminalidad juvenil, el autismo o los comportamientos típicamente autodestructivos como el suicidio juvenil, la adicción a las drogas, la anorexia nerviosa, etc.) son derivadas de las alteraciones en la inyecta interna de oxitocina (la hormona del amor) en los partos controlados.

Parto Natural

Parto Natural

Destaca igualmente, que el parto, debido a la ingente inyecta interna de hormonas gratificantes (oxitocinas y endorfinas) debería producirse en un estado orgásmico, y que si no se produce es por la activación del neocórtex de la mujer en el momento del parto debido a la intervención externa. Para que ocurra, la parturienta debe estar en la llamada «privacy» (intimidad y privacidad), es decir, sin la intervención de persona alguna, calidez ambiental y silencio. Para explicar sus teorías recurre a sus propios estudios científicos así como a numerosos otros, incluidos algunos muy anteriores. Por ejemplo los trabajos de Helene Deutsch, primera mujer que se graduó como médica en la Universidad de Viena y miembro de la Asociación Psicoanalítica Vienesa, que había dado luz y amamantado a sus bebés. Deutsch consideraba el acto sexual y el parto como dos fases de un mismo proceso separadas solamente por un determinado intervalo de tiempo:

“….De la misma forma que el primer acto contiene elementos del segundo, también el segundo está impregnado de los mecanismos de placer del primero. Creo incluso que el acto de dar a luz representa la culminación del placer sexual…” Helene Deutsch (Psychoanalysis of the Sexual Functions of Women. Londres y Nueva York: Karnac Books. pp. 1.923/24. « Psicoanálisis de las funciones sexuales de las mujeres. Biblioteca de psicoanálisis. RBA Coleccionables. 2006». Citado en Odent, Michel (2009). Las funciones de los orgasmos. Ob Stare. p. 18)

Privacidad e Intimidad

Privacidad e Intimidad

Odent expresa además, que todas las culturas, desde el advenimiento del patriarcado, han ejercido un fuerte control sobre todos los aspectos de la sexualidad genital, así como en el parto y el amamantamiento. Y por ello es el gran causante de que la mujer no de a luz en un parto natural, sino vigilada y mediatizada. Señala especialmente que, “…a pesar de que múltiples disciplinas científicas hacen hincapié en la importancia del periodo que rodea al nacimiento en el desarrollo de la capacidad de amar, el parto y el amamantamiento son episodios de la vida sexual humana en los que se interfiere de forma sistemática. Tanto durante el parto como durante cualquier experiencia sexual, el neocórtex tiene que ponerse en reposo para facilitar la producción de un torrente hormonal, de un cóctel orgasmogénico que nos permita relajarnos en la cumbre de la trascendencia. Para ello, cualquier experiencia sexual, y también el parto, precisa de «privacidad», la sensación de no sentirnos observados. Que ante todo somos mamíferos, y por tanto a la hora de parir deben priorizarse las necesidades que como tales tenemos en esos momentos. Lo específicamente humano se debe eliminar, y al mismo tiempo deben ser satisfechas las necesidades mamíferas…”

“…Suprimir lo que es específicamente humano implica primero liberarse de todas las creencias y costumbres que han interferido la fisiología de este proceso durante milenios. También significa que el neocórtex, esa parte del cerebro tan desarrollada en el ser humano, necesita reducir su actividad, y que el lenguaje, específicamente humano, debería ser utilizado con gran precaución…” Michel Odent. (Odent, Michel (2008). La vida fetal, el nacimiento y el futuro de la humanidad. Ob Stare. p. 52).

Diversos investigadores opinan que, “…el parto en el agua no es un “método”, ni existe una fórmula especial de aplicación. Es sencillamente un elemento eficaz que contribuye a que la mujer recupere su instinto biológico y que además favorece que sus sistemas hormonales y nerviosos actúen armónicamente, facilitando así la relajación, la analgesia y la dilatación.

Ventajas

  •  Menos desgarres y episiotomías. Son menos desgarres en el periné (el área entre la vagina y el ano) y episiotomías (incisiones o cortes del periné).
  • Efecto relajante y alivio del dolor. El agua tibia ayuda a aliviar el dolor y a relajar.
  • Facilidad de movimiento. El agua aliviana el cuerpo de la embarazada.
  •  Posición más favorable. La posición “de cuclillas” facilita la apertura del canal vaginal. Además, la madre y el bebé cuentan con la ayuda de la fuerza de gravedad para facilitar el nacimiento.
  • Menos trauma para tu bebé. El agua tibia es un ambiente similar al que albergó al bebé durante los últimos nueve meses.
  • Privacidad. Una vez sumergida en el agua ya no quedas tan expuesta.

Riesgos y desventajas

  • Desaceleración de la labor de parto. Entrar al agua muy temprano puede causar que la parturienta se relaje demasiado y retrase la labor de parto.
  • Riesgo de infección. Debido a la fuerza que utilizas la parturienta para pujar al bebé, es normal que evacue sus intestinos durante la labor de parto. En los partos “secos” esto no afecta el nacimiento.
  • Ruptura del cordón umbilical. En algunos pocos casos reportados, el cordón umbilical tuvo rupturas causando hemorragia.
  • Inhalar agua. El bebé puede intentar respirar cuando aún está en el agua. El riesgo de que esto suceda es muy bajo, puesto que los reflejos del bebé lo llevan a respirar solo cuando entra en contacto con el aire. Un estudio citado por el Colegio Profesional Real de Obstetricia y Ginecología del Reino Unido (RCOG por sus siglas en inglés), reporta solo un caso de ahogamiento por inhalación de agua durante un parto de este tipo.
  • Dificultad para monitoreo fetal. La mayoría de instrumentos utilizados para el monitoreo fetal no son impermeables.
  • Señales de alerta. Cualquier señal de complicación, como sangrados excesivos, estancamiento en tu labor de parto o sufrimiento fetal, requiere que salgas de la tina del nacimiento.

En la argentina el Congreso Nacional sancionó el 25 de agosto de 2004 la Ley Nacional 25.929 (Parto humanizado), la misma que fue promulgada el 17 de septiembre de 2004, en cuya normativa se expresa una preponderancia hacia el parto natural en su “…Art. 2°: Toda mujer, en relación con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el postparto, tiene los siguientes derechos: Inc. d) Al parto natural, respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la parturienta o de la persona por nacer…”

Posiblemente los alumbramientos en el agua sea un elemento más para que “El Parto” además de humanizado sea una constante evolución hacia el respeto de la intimidad, la privacidad y la dignidad de la parturienta y no únicamente la búsqueda de la posición ideal del obstetra que la atiende.

Por Miguel Ángel Villegas G.

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Fuentes:

 

También os puede gustar este precioso enlace:

Parto en el mar. Fotos de Vladimir Bagrianski

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