La flora intestinal: un ecosistema vital para la salud


El intestino es uno de los centros vitales que tiene el organismo para mantener al cuerpo en equilibrio y salud. Tres cuartas partes de nuestro sistema de defensa están localizadas en el tracto digestivo.

En el intestino coexisten tres factores importantes: la mucosa, la flora y el sistema inmune. Para equilibrar la mucosa, la flora y el sistema inmune (o de defensa del intestino llamada GALT), necesitamos: probióticos, fibras y micronutrientes.

En el intestino habita una flora beneficiosa  compuesta por 100 billones de bacterias que ayudan en la digestión, en el mantenimiento de nuestras defensas, evitando que aparezcan enfermedades y controlando los desórdenes inflamatorios.

Si hay un desequilibrio en la flora intestinal o microbiota (disbiosis) aparecen molestias digestivas, se debilita el sistema inmune y favorece la aparición de enfermedades llamadas “enfermedades de civilización”: intolerancias, alergias, enfermedades inflamatorias crónicas, candidiasis, etc.Debido al estilo de vida y a la alimentación que la sociedad occidental ha adaptado durante estos dos últimos siglos ha hecho que nuestro intestino vea su flora bacteriana  alterada, dando paso a la aparición de enfermedades nuevas que se conocen como enfermedades de civilización.

La composición de la flora bacteriana varía desde el momento del parto hasta la vejez. Los probióticos son las bacterias o levaduras, no patógenas y no tóxicas que forman parte de la flora saprófita del intestino y son capaces de estimular desde el intestino el sistema inmunitario.

Los probióticos son cepa y dosis dependientes, es decir, para tratar una enfermedad tenemos unas determinadas cepas y dosis. Una vez ingeridos los probióticos, deben permanecer vivos en el tracto gastrointestinal para tener efectos fisiológicos. Puede que se implanten en nuestra flora bacteriana o no.

La flora bacteriana intestinal se reparte de forma diferente a lo largo del intestino en el adulto

En el estómago (PH = 1-3) encontramos principalmente estreptococos y lactobacillus.

En el duodeno y yeyuno predominan bacteroides, estreptoccoco y lactobacillus.

En el ileon (PH = 6-7) y colon (PH = 6-9), la parte final del intestino, están mayoritariamente bacteroides, bifidobacterium, estreptocococs, lactobacillus, enterobacterias, clostridium, estafilococos y pseudomonas.

La composición de la flora intestinal en un individuo sano parece ser muy estable. La composición de la flora intestinal varía de un individuo a otro en función de los hábitos alimentarios. Podemos considerar la flora bacteriana de un individuo como su DNI.

Dependiendo del nivel del intestino donde se localice el desequilibrio trataremos con unos probióticos y cepas determinados para aliviar los síntomas. Podemos decir, que hay dos tipos de probióticos:

Los probióticos inmuno, que nos ayudan a mantener las defensas del organismo y en el terreno alérgico.

Los probióticos funcionales que nos ayudan a mejorar el funcionamiento del tracto intestinal cuando hay un desorden intestinal.

Así por ejemplo, Lactobacillus plantarum y Bifidobacterium longum disminuyen gases, modulan la inmunidad y la inflamación.

Si tenemos que tratar una dolencia a nivel del estómago  lo haremos con lactobacillus, porque son la población más abundante del estómago. Por ejemplo en una úlcera, daremos lactobacilus y una cepa específica como puede ser la rahmnosus GG.

Las tres funciones esenciales de la microflora intestinal:

– hace de efecto barrera, participa en los procesos de defensa, impidiendo que virus, bacterias y tóxicos se cuelen a través de las paredes del intestino y lleguen a sangre. La microflora bacteriana intestinal interactúa directamente con células inmunitarias. La flora bacteriana intestinal envía la señal de maduración del sistema inmune.

– participan en funciones de nutrición. Favorecen la absorción de nutrientes: fermentación de fibras no digeridas, hidrólisis de lípidos no absorbidos, favorecen la degradación de proteínas y aminoácidos, hidrólisis de la lactosa y favorece la síntesis de vitaminas (B2,B5,B6,B8,B12,K).

– participan en la síntesis de derivados metabólicos.

Factores que modifican el equilibrio de la flora intestinal

Los agentes patógenos que pueden alterar la flora bacteriana intestinal son virus, bacterias y parásitos.

También la toma de medicamentos (antibióticos, anticonceptivos, antidepresivos,…), enfermedades (colon irritable, urticaria, psoriasis…) y otros factores como alcoholismo,  estrés, quemaduras, alergias alimentarias,… pueden modificar el equilibrio de la flora intestinal.

Foto: Mikael Häggström Con información de: A.F.M.O. (Asociación francesa de medicina ortomolecular) y Laboratorios Nutergia.

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