LA “DIABETES CEREBRAL” Y EL ACEITE DE COCO

Todas las células necesitan “combustible” para funcionar, incluidas las cerebrales. Este combustible es la glucosa obtenida de los alimentos. Pero la glucosa precisa una llave para “abrir la puerta” de los receptores celulares y poder entrar, esta llave es la insulina. En el Alzheimer, los receptores de las células cerebrales, las puertas de entrada de la glucosa, fallan y no responden a la insulina, por lo que las neuronas dejan de recibir alimento y empiezan a morir. Esto puede comenzar a ocurrir entre 10 y 20 años antes de ver los primeros síntomas de la enfermedad, por lo que nuestras células cerebrales podrían estar muriendo por falta de alimento sin que seamos conscientes de ello.

El Dr. George Cahill, en los años 60 descubrió que las neuronas pueden utilizar cetonas directamente como combustible alternativo a la glucosa. Se cree que las células desarrollaron la capacidad de alimentarse de cetonas como una forma de adaptación al entorno y supervivencia, así el cuerpo acumulaba grasa en períodos de abundancia, para más tarde en épocas de escasez, una vez agotadas las reservas de glucosa, pasar a utilizar la grasa guardada transformada en cetonas.

Los triglicéridos de cadena media, MCT, una grasa saturada saludable, se convierten en cetonas rápidamente en el organismo, de uso inmediato. Sin necesidad de enzimas para su digestión, pasan directamente a suministrar energía a las células. El aceite de coco tiene hasta un 60% de MCT, lo que lo convierte en una de las pocas fuentes naturales rica en esta grasa saludable.

OTRAS ENFERMEDADES PARA LAS QUE ESTE ACEITE PODRÍA SER BENEFICIOSO
Enfermedades neurodegenerativas que impliquen disminución de la capacidad neuronal para asimilar la glucosa como: demencia senil y otras demencias, Parkinson, esclerosis lateral amiotrófica (ELA), esclerosis múltiple, distrofia muscular de Duchenne, enfermedad de Huntington, autismo, síndrome de Down, daño cerebral traumático… entre otras.
También enfermedades que presenten una resistencia celular a la insulina o que hagan imposible el transporte de la glucosa, como los distintos tipos de diabetes. En estos casos las cetonas podrían convertirse en una fuente de energía alternativa para las células, quizás disminuyendo los daños sobre diferentes órganos del cuerpo.

¿CUÁNTO ACEITE DE COCO?
La Dra. Newport recomienda en su web comenzar con una cucharadita pequeña de aceite de coco, ingerida con alimentos, e ir aumentando progresivamente esta cantidad, dependiendo del caso, peso etc., hasta llegar a unas 4-6 cucharadas soperas al día, repartidas con las comidas. Es importante tener en cuenta que estas dosis son las recomendadas para personas que padezcan ya Alzheimer u otras enfermedades.

En el caso de los niños (con síndrome de Down, autismo…) ella hace unas recomendaciones específicas que, según su experiencia, debe ser de ¼ de cucharadita pequeña de aceite de coco por cada 4 kilos y medio de peso, 2 ó 3 veces al día. A los niños también les gusta mucho la leche de coco, que contiene MCT, la dosis de leche sería de entre 1 cucharadita y media a 2, por cada 4 kilos y medio de peso, 2 ó 3 veces al día. La leche debe refrigerarse una vez abierta y consumirse en un par de días.
Mary Newport también ha estado combinando el aceite de coco, con aceite MCT, que es la parte de triglicéridos de cadena media extraída del coco y que se vende como suplemento dietético.

¿Y EL PESO?
El aceite de coco es una grasa que acelera el metabolismo, convirtiéndose en energía inmediata para las células, sin acumularse. Es por eso que muchos deportistas lo toman antes de entrenar. En los últimos años ha ido ganando espacio en las dietas de adelgazamiento, aunque no todos los expertos están de acuerdo.
Sin embargo, la lógica nos dice que, si bien seguramente engorde menos que otras grasas, lo adecuado será si empezamos a tomarlo, reajustar la ingesta de grasas en general, no añadiendo la de coco a todas las que tomábamos antes, sino sustituyendo una parte de estas por la de coco.

¿Y QUÉ PASA CON EL COLESTEROL?
No todas las grasas saturadas son dañinas, ni todo el colesterol es malo. Las grasas vegetales como las que tiene el coco son consideradas dentro de las grasas saludables, que elevan el colesterol “bueno”. Aunque todavía hay mucha confusión al respecto, sobre todo a causa de campañas interesadas que en su momento lo demonizaron, pero que contaban la verdad a medias, pues el aceite nocivo es el hidrogenado, que como cualquier grasa hidrogenada o trans, es nefasta para la salud.

Sin embargo, las grasas naturales del aceite de coco virgen, son una verdadera joya que la naturaleza nos regala, y que por su fácil digestión y propiedades, se administra en algunos lugares incluso a los bebés. Como en todo, la moderación y el sentido común son los mejores aliados para disfrutar de las ventajas de un alimento medicinal de la forma correcta.
http://espanol.mercola.com/boletin-de-salud/este-aceite-de-cocinar-es-un-destructor-de-virus-y-antibioticos.aspx

¿Y la cetosis?
El Dr. Richard Veech, investigador y uno de los mayores expertos en cetonas, asegura que el cerebro y el corazón funcionan un 25% más eficientemente si se nutren de cetonas en lugar de glucosa.
Por otro lado, sus investigaciones en laboratorio apuntan a que los cuerpos cetónicos podrían ir más allá de ser sólo un mero combustible celular, y que quizás ayudarían también a crear nuevas neuronas.
Y al respecto de la cetosis comenta: “Los médicos tienen miedo de la cetosis. Siempre están preocupados por la cetoacidosis diabética. Pero la cetosis es un estado fisiológico normal. Yo diría que es el estado normal del hombre. No es normal tener McDonalds y una charcutería en cada esquina. Lo normal es pasar hambre.”

ACEITE DE COCO Y LA PREVENCIÓN DEL ALZHEIMER
Si, como hemos dicho antes, las células cerebrales pueden empezar a padecer la “diabetes” entre 10 ó 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas de la enfermedad, incorporar el aceite de coco a nuestra dieta, podría servirnos de prevención.

Por otro lado, hay muchas investigaciones que vinculan directamente el Alzheimer con la exposición a sustancias tóxicas como pesticidas o aluminio a lo largo de la vida. Esto debería hacernos replantear muchos de los hábitos “normalizados” pero muy poco saludables que tenemos. Los usos de tóxicos en la agricultura convencional e intensiva o en el hogar, el consumo de alimentos rociados con pesticidas, cocinar con aluminio, utilizar cosméticos que lo lleven, o vacunas a las que habitualmente se les añade, son algunos de ellos.

OTROS USOS DEL ACEITE DE COCO
El ácido laúrico y caprílico, entre otros elementos que contiene el aceite de coco, tienen propiedades antivíricas, antibacterianas y antimicóticas, lo que hace que este aceite forme parte de algunos tratamientos contra la candidiasis, por ejemplo.

También son muy conocidos sus magníficos efectos cosméticos sobre piel y cabello, utilizado incluso como protector solar natural o como tratamiento contra los piojos.

Por otro lado, el aceite de coco se absorbe fácilmente en el organismo, ayudando a asimilar mejor algunas vitaminas, minerales y diversos nutrientes.

LOS TESTIMONIOS DE MUCHA GENTE
Dado que el aceite de coco es un producto alimenticio sin patente alguna, es difícil que esta información despierte el interés del sector farmacéutico, al que sólo interesaría este aceite si pudiera ser vendido en exclusiva.

Mary Newport ha emprendido su propia campaña personal, para hacer que esta información pueda llegar a la gente, y que el que quiera pueda por lo menos tener la opción de probar. Desde que empezó a difundir esto son muchos los testimonios de gente que asegura que la introducción de este aceite en la dieta ha significado mejorías en los enfermos, mucha gente ha escrito a la misma doctora para contárselo, otros tantos testimonios están por los foros de internet, al igual que hay gente que dice que no le ha hecho ningún efecto.

No hay ninguna garantía de que vaya a funcionar en todos los casos, y puede que sólo sea útil para algunas personas, pero la sola posibilidad de ayude a una persona, que pueda recuperar su vida, o por lo menos parte de las capacidades perdidas, es tan maravillosa, que merece la pena compartir la información. Y por eso dejamos este granito de arena en apoyo a la magnífica labor de esta valiente doctora, como una pequeña esperanza que ojalá le sirva a alguien.

laboticaescondida.

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